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La Inteligencia Artificial asiste al colegio

Esta herramienta ya se utiliza para ayudar a los docentes en las tareas repetitivas, responder preguntas frecuentes y para identificar el estado de ánimo de los estudiantes online. Pero los especialistas aseguran que este es sólo el comienzo.

“No podría asegurarlo. No pude darme cuenta”, dijo la estudiante Duri Long al enterarse que Jill Watson, una profesora del Instituto de Tecnología de Georgia que contestó sus inquietudes por email, era en realidad un asistente de Inteligencia Artificial.

Es que en sus cursos regulares Ashok Goel, profesor de informática de la institución estadounidense, tenía unos 30 alumnos en forma presencial y 400 estudiantes que asistían a sus clases de forma remota. Recibía cerca de 10000 preguntas por semestre. Era casi imposible responderlas con el pequeño equipo de profesores. Por eso Goel decidió crear un asistente de Inteligencia Artificial (IA). Y allí, justamente, es cuando entra en escena Jill Watson. La tarea de este asistente era responder preguntas rutinarias para que los profesores pudieran concentrarse en solucionar las consultas más complejas.

Lo interesante fue que Goel decidió mantenerlo en reserva, por eso todos los docentes respondían con seudónimos. Recién al final del semestre les contó a sus alumnos que muchos de ellos habían intercambiado e-mails con un chatbot. La sorpresa fue grande entre los alumnos. Al igual que Duri Long, muchos ni siquiera hoy pueden asegurar si hablaron con Jill o con un profesor. Entonces, si no pudieron darse cuenta, el programa funcionó porque permitió resolver las inquietudes de forma rápida y tal como lo hubiera realizado un profesor.

Pero no es el único caso. Varios colegios, en diferentes lugares del mundo, están avanzando en utilizar esta tecnología dentro de las aulas. De hecho, el estudio “Artificial Intelligence and Life in 2030”, que realizó la Universidad de Stanford, afirma que en los próximos años los docentes recibirán ayuda de la IA, fundamentalmente para brindar un aprendizaje más individualizado.

La UNESCO ya visualiza a esta tecnología como clave en el ámbito educativo. Tanto es así, que aseguró que ayudará a sus Estados Miembros para que saquen provecho del potencial de la tecnología con miras a la Agenda de Educación 2030, y para que se garanticen los principios fundamentales de inclusión y equidad.

“El vínculo entre la IA y la educación consiste en tres ámbitos: aprender con la IA (por ejemplo, utilizando las herramientas de IA en las aulas), aprender sobre la IA (sus tecnologías y técnicas) y prepararse para la IA (por ejemplo, permitir que todos los ciudadanos comprendan la repercusión potencial de la IA en la vida humana)”, explican desde la Organización de las Naciones Unidas.

Educación personalizada

Uno de los beneficios que todos los expertos resaltan de esta tecnología es la posibilidad de brindar un aprendizaje individual, para que cada alumno pueda avanzar a su ritmo. Y es, justamente, lo que hicieron en Chile.

El país vecino es uno de los pioneros en implementar IA en las aulas. En 2016 comenzó a utilizar un asistente educativo centrado en ciencias y lengua llamado Brainy. Al principio este proyecto sólo se utilizaba en ocho instituciones educativas y estaba dirigido a niños de entre 10 y 12 años. Luego se sumaron varios colegios, alcanzando a más de 50.000 alumnos en sólo dos años.

El objetivo de este sistema, que está basado en la tecnología Watson de IBM, es que el programa pueda responder a las necesidades que cada niño identificando su perfil. Para lograrlo, Brainy maneja el historial y rendimiento de cada estudiante y puede identificar sus fortalezas y debilidades. Además, cuenta con una base de conocimiento alimentada con diferentes fuentes de datos como enciclopedias digitales, textos escolares y portales educativos. También incluye información pública sobre planes y programas del gobierno en materia educativa; y datos privados como el contenido pedagógico y toda la información del alumno disponible en el colegio.

Casos locales

Argentina también se están dando los primeros pasos para poder incorporar esta herramienta tecnológica, pero en este caso, para estudiantes en línea. Una startup argentina lidera un proyecto que busca cuidar la salud emocional de los alumnos. Se trata de Philia. Este proyecto, liderado por Belén Prado, plantea que “la inteligencia artificial de las emociones apoyará e inspirará a los estudiantes a través de recomendaciones personalizadas y mensajes de comunicación que respalden su aprendizaje”.

Al interactuar con los estudiantes, el asistente virtual podrá detectar -gracias al reconocimiento de voz- su estado emocional. Luego, a través de una conversación amigable le dará recomendaciones personalizadas como podcast, videos o enlaces para motivarlo e inspirarlo. El objetivo es reforzar un resultado positivo. Según Prado, las emociones son fundamentales durante el proceso de aprendizaje y no suelen tenerse en cuenta, sobre todo en las plataformas educativas digitales.

Este proyecto tiene como objetivos ser una herramienta que beneficie y motive a los estudiantes para que tengan una mejor experiencia a la hora de aprender en forma online. Además, los profesores, por su parte, podrán contar con datos sobre sus alumnos para brindarles una educación más personalizada.

En esta misma línea el IAE Business School, escuela de negocios de la Universidad Austral, realizó la primera prueba de una herramienta de computación cognitiva desarrollada por Practia, que mide las emociones tanto de docentes como de alumnos, durante los encuentros virtuales.

“Nos permite empatizar mejor con los alumnos, que hoy están ocultos al profesor por el distanciamiento social, y esta empatía acelera a su vez el conocimiento mutuo, permitiendo mayor personalización de la educación. La herramienta humaniza la distancia digital y facilita el encuentro en el ámbito virtual”, explica Roberto Vassolo, profesor del IAE Business School que llevó adelante la clase donde se probó el sistema.

En este caso se trata de un software que permite tomar las imágenes que se transmiten desde cada una de las cámaras de los participantes y procesarlas en la nube mediante IA. Así elabora indicadores que reflejan las emociones de los asistentes durante la clase. “Como resultado se dispone de parámetros en tiempo real para generar clases con mayor nivel de participación de los alumnos, sostener la curva de atención, y mantener la conexión humana que generan las clases presenciales, pero en formato online. El profesor, por su parte, puede monitorear el clima emocional del aula tal como lo hace en una clase presencial. Y, en función de los indicadores variar los tonos, las emocionalidades y los contenidos”, explican desde Practia.

Los investigadores aseguran que las aulas del futuro deberán ser más flexibles. Se estima que los alumnos y profesores podrán interactuar de la misma manera, si están físicamente en el mismo espacio o de forma remota.

Aunque los avances de la IA parecen increíbles, los especialistas aseguran que este es sólo el comienzo. Solo resta esperar y ver cómo esta tecnología, que se vuelven cada vez más inteligente y autónoma, se transformará en un asistente al servicio de los docentes y en una herramienta sumamente útil para mejorar las metodologías educativas.

Cintia Perazo

Cintia es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Salvador y Guionista del ISER. Trabajó como redactora, editora y colaboradora en distintos medios gráficos nacionales e internacionales. Hace más de 15 años, escribe en el diario La Nación y además, colabora en diversas publicaciones entre las que se destaca el diario El Cronista, Infotechnology y América Economía... Ver más

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